EL DOCENTE EN TIEMPO DE CAMBIOS
El docente-educador-facilitador de procesos de formación en el cual están
inmersos seres humanos bajo su conducción, debe ser necesariamente generador de liderazgo positivo, más aún en
nuestra sociedad global, que se caracteriza por estar inmersa en permanente
crisis, con diferentes niveles de intensidad, en la que participan diversos
estamentos de las comunidades que la conforman.De tal manera se puede apreciar que,
todo docente debe comprender e interpretar su contexto histórico, además
de su espacio particular de desarrollo, y las crisis correspondientes en cada
uno de ellos para generar las
herramientas y mecanismos necesarios que le permitan dinamizar sus procesos de
aprendizaje.El proceso formativo del docente no se caracteriza precisamente por
estimular al maestro o maestra, profesor
o profesora a la comprensión de estos fenómenos históricos, siendo esta una de
las razones por las que, al incorporarse
al “campo de trabajo” ya sea en una escuela para niños bajo régimen abierto o
de niños en condiciones de vida diferentes, que deben compartir un espacio
permanente bajo custodia del estado, aplicarán las mismas estrategias y
dinámicas de manera mecánica.El resultado de la aplicación de
esta mecanicidad, indudablemente que no propenderá a mejorar el ambiente
educativo ni a producir resultados favorables para el crecimiento intelectual
de quienes en él participan, simplemente se dará respuesta al cumplimiento de
un derecho fundamental del ser humano, lo que no solamente se debe realizar
para solventar estadísticas, sino
también, que el mismo debe llevarse a cabo con miras a la construcción en el
otro igual, de una nueva visión y comprensión del mundo, que lo invite a
superar las limitaciones a que lo condujeron las diferentes crisis por la que
tuvo que atravesar.No podemos olvidar que una crisis social estructural o coyuntural,
involucra y afecta no sólo a quien está inmerso en el proceso de escolaridad y
en este sentido, un docente que
percibiendo claramente una crisis social estructural, o de carácter
coyuntural, específicamente en su espacio particular de aprendizaje y a
la que haya previamente caracterizado en su exacta dimensión, debe ser proclive
a construirse una amplia visón de liderazgo humanístico. Es importante precisar que el o la docente en su condición de líder
debe promover la comprensión, minimización, profundización
y superación de cualquier tipo de crisis, tanto de los que están inmersos en el ciclo vital de
la escolaridad, como de todos los
integrantes de la sociedad.